«Escribiendo…»

Hacía tiempo que no tenía pareja y, a pesar de lo que le decía su abuela, para ella no era un problema. Ella estaba bien. Tenía su trabajo, sus hobbies, sus amistades y su familia. Aunque no le había ido mal en el amor, no sentía la necesidad de apuntarse a ninguna app para encontrarlo porque, en realidad, no lo buscaba.

Tampoco es que fuera especialmente activa en las redes, pero, a veces, se le ocurrían cosas que, a sus ojos, eran ingeniosas, o bonitas, o injustas, y entonces… las compartía. Quienes normalmente interactuaban con ella eran sus familiares y amigos, hasta que, un día, se dio cuenta de que había un perfil que comentaba sus publicaciones con cierta asiduidad. Eran comentarios puntuales y breves, pero divertidos e inteligentes.

Entonces, se descubrió sonriendo… y respondiendo. Toda una sorpresa.

En principio se lo tomó como una aventura. Ella, que siempre había escuchado a sus amigas contar cómo conocían a sus ligues en Internet, se sentía totalmente novata y perdida. Sin embargo, la curiosidad ganó la primera partida.

Hablar hasta altas horas de la noche se había convertido en una costumbre para ellos. También darse los buenos días y contarse cosas cotidianas, así como experiencias o pensamientos que nunca antes habían compartido con nadie. La complicidad ganó la siguiente partida.

«Escribiendo…»

Continuar leyendo ««Escribiendo…»»