Sin ti, papá. Otro año más.

Hoy ya se cumplen 25. Sólo es un número. Una cifra para cuantificar el tiempo sin ti, el pasado desde tu muerte siendo yo todavía una niña.

Incredulidad. Es una de las primeras emociones que recuerdo haber sentido. ¿Cómo podía ser? Unos días antes estabas en casa. Malito, como nos decían los mayores sin más explicaciones, pero en casa. Te fuiste a una revisión. Rutinaria. La última. ¿Cómo podía ser? Nunca he podido recordar qué fue lo último que te dije. No creí que fuera necesario. Nunca imaginé que fuera a ser la última vez. Continuar leyendo “Sin ti, papá. Otro año más.”