Todos son «días del padre»

Hoy es 19 de marzo, otro más. Creo que el vigésimo noveno que pasamos sin ti, papá, y, aunque escribo estas líneas con lágrimas en los ojos, no es un día tan diferente a los demás porque todos, todos y cada uno de los días que he vivido sin ti, te he echado (y te echo) de menos.

En otras ocasiones, en este mismo blog, he contado cómo fue para Bea y para mí perderte siendo tan pequeñas. Y también sobre las emociones que me provocó, y aún me provoca, una herida como aquella.

En parte lo hago por si, leerme, puede ayudar a personas que han vivido situaciones parecidas a no sentirse solas en su dolor. También lo hago por mí, para poder poner palabras a lo que siento, y un poquito también por ti, como si ésta pudiera ser una más de tantas conversaciones que teníamos, en las que tú me escuchabas y explicabas con infinita paciencia todo lo que a mí, tu microbio curioso y parlanchín, se me ocurría preguntarte.

Continuar leyendo «Todos son «días del padre»»

A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.

A medida que me hago mayor (que no me convierto en señora, ojito) me sorprende cada vez más la variedad e intensidad de emociones que movilizan estas fechas.

Hay estrés por los objetivos y expectativas que nos marcamos acerca de la cantidad de comida en las mesas compartidas (¿verdad, mamá?), los regalos  (Papá Noel, Olentzero, Reyes, amigos invisibles… Por cierto, cuñado, sigo esperando tu lista de deseos) y los encuentros con familiares y amigos más o menos deseados, o más o menos obligados. Continuar leyendo «A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.»