A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.

A medida que me hago mayor (que no me convierto en señora, ojito) me sorprende cada vez más la variedad e intensidad de emociones que movilizan estas fechas.

Hay estrés por los objetivos y expectativas que nos marcamos acerca de la cantidad de comida en las mesas compartidas (¿verdad, mamá?), los regalos  (Papá Noel, Olentzero, Reyes, amigos invisibles… Por cierto, cuñado, sigo esperando tu lista de deseos) y los encuentros con familiares y amigos más o menos deseados, o más o menos obligados. Continuar leyendo «A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.»

Sin ti, papá. Otro año más.

Hoy ya se cumplen 25. Sólo es un número. Una cifra para cuantificar el tiempo sin ti, el pasado desde tu muerte siendo yo todavía una niña.

Incredulidad. Es una de las primeras emociones que recuerdo haber sentido. ¿Cómo podía ser? Unos días antes estabas en casa. Malito, como nos decían los mayores sin más explicaciones, pero en casa. Te fuiste a una revisión. Rutinaria. La última. ¿Cómo podía ser? Nunca he podido recordar qué fue lo último que te dije. No creí que fuera necesario. Nunca imaginé que fuera a ser la última vez. Continuar leyendo «Sin ti, papá. Otro año más.»