¿Todas las actividades de ocio compartidas en pareja son buenas para la relación?

Según la investigación publicada en la revista Journal of Social and Personal Relationships compartir el ocio televisivo puede mejorar la convivencia y la relación de pareja ante la falta de una red común de amistades. De éstas y otras conclusiones se hizo eco Kristin Suleng en su artículo del pasado fin de semana en la sección Buena Vida de El País. Tuve la suerte de poder participar en él aportando mi punto de vista como psicóloga y terapeuta de pareja.

Otra de las cuestiones que se planteaban es si los resultados arrojados por la citada investigación eran extrapolables al resto del ocio compartido en pareja.

¿Todas las actividades de ocio compartidas en pareja son buenas para la relación?

Seguramente sí, pero con matices. Un elemento que debe estar siempre presente en cualquier actividad compartida en la pareja es el consenso. Algo que las parejas en demasiadas ocasiones no sabemos hacer bien es negociar y llegar a él. Según mi experiencia profesional, dos tercios de los casos de terapia de pareja que recibo en consulta tienen problemas de comunicación. Dificultades que se reflejan en su vida sexual, en la educación de los hijos, en las relaciones con las familias políticas o en la gestión del tiempo de ocio, tanto compartido como individual.

Por eso no podemos dar por sentado que toda actividad compartida es beneficiosa. Lo será siempre y cuando sea consensuada. No conviene que sea siempre el mismo miembro de la pareja quien se resigne, ceda o renuncie ya que eso genera resentimiento y contamina el vínculo y el afecto de la pareja. Por este motivo, es conveniente que todas las actividades de ocio o entretenimiento realizadas en pareja sean consensuadas y equilibradas para que puedan ser beneficiosas no sólo para un miembro de la pareja, sino para la relación.

Acerca de si son igual de beneficiosas otras actividades de entretenimiento en pareja, en mi opinión sí siempre y cuando cumplan con dos condiciones: acuerdo en la pareja para llevarlas a cabo y que sean satisfactorias y placenteras.

 

¿Qué aporta a la relación de pareja compartir el ocio televisivo?

Como veis, las reflexiones que hay detrás del artículo publicado por Kristin Suleng en la sección Buena Vida de El País el pasado fin de semana han dado para mucho. No sólo hablamos de por qué mejora la relación, sino también sobre los aspectos en los cuales se perciben esos beneficios.

¿Qué aporta a la relación de pareja compartir el ocio televisivo?

Favorece la cohesión y sentido de pertenencia de la pareja. Realizar una actividad juntos y en exclusividad refuerza la identidad de la pareja: el “nosotros”. Aunque, como mencionaré más adelante, el “nosotros” nunca debe engullir al “yo” y el “tú”.

También favorece el compromiso y la confianza. En estos casos, lo habitual, es acordar no avanzar en los capítulos de la serie o la película sin estar los dos juntos e intentando elegir un día que se adecue lo mejor posible a la agenda de ambos.

Por otro lado, puede ser una estupenda oportunidad para que las parejas aprendan a comunicarse y llegar a acuerdos de forma más funcional y sana. Les puede servir como entrenamiento para desarrollar habilidades comunicativas como la asertividad (ser capaces de defender nuestros derechos y deseos respetando los del otro) , de forma que ya sepan cómo hacerlo en situaciones más tensas o peliagudas como la educación de los hijos, la administración del presupuesto familiar o cómo pasar las Navidades.

La comunicación, además, no será sólo necesaria para decidir qué ver, sino también para debatir sobre lo visto. Por ejemplo, si ambos ven “Juego de Tronos” es posible que no sientan simpatía por los mismos personajes, quizás uno sea partidario de John Nieve mientras que el otro prefiera que la Reina de Dragones los gobierne a todos.

Siguiendo con esta idea, también puede ser una buena ocasión para entrenar la tolerancia y el respeto, para aprender que no es necesario, como pareja, estar de acuerdo en todo ni compartir todos los gustos. Una vez compartida una película o una serie puede que a uno le haya gustado más que al otro. Es posible que deban acordar terminar de ver la serie por separado (porque a uno de ellos no le haya gustado) sin que eso implique poner en tela de juicio la unión de la relación, el amor del otro ni la identidad de la pareja. Una de los mitos del amor romántico reza que dos personas que se aman deben tener el mismo pensamiento; que cuando dos personas se quieren el yo debe dejar paso al nosotros, etc. Ideas erróneas como ésta sobre el amor y las relaciones dificultan que algunas parejas funcionen adecuadamente. Ver la televisión juntos, insisto, puede crear un escenario poco peligroso para ensayar nuevas actitudes frente al amor, menos orientadas al fusionarse y más al compartir.