Charla: Día de la Mujer

Por diferentes motivos la sexualidad femenina ha sido marginada, ignorada e invisibilizada durante siglos. La historia, la sociedad, la religión, la cultura, las diferencias biológicas, etc. han contribuido a que el placer sexual fuera un derecho para el hombre y una obligación de la mujer para con su pareja; han favorecido que la anatomía sexual femenina fuera una incógnita si no formaba parte del proceso reproductivo; han influido en que muchas mujeres se hayan sentido y se sientan mal consigo mismas por sentir deseo, excitación o curiosidad por conocer y disfrutar de su cuerpo, salvo si existe enamoramiento, ilusión y/o matrimonio.

Desde la denominada liberación sexual las mujeres estamos intentando dejar de ser objeto de deseo para ser sujeto deseante. Estamos tratando de compartir nuestra sexualidad, en vez de dar sexo a nuestra pareja. También buscamos disfrutar con libertad, a solas o en compañía, de nuestra sexualidad. No queremos permiso, sino igualdad y libertad para vivirla cómo y con quién queramos.

Deseamos una sexualidad consciente, visible, libre y respetada. Para conseguirlo hace falta que la información y la formación estén al alcance de todos, independientemente de la edad, del sexo o del género, porque la sexualidad es inherente al ser humano, está presente durante toda la vida y se manifiesta en multitud de aspectos de la misma.