Porque no hay 2 sin 3: sexologízame otra vez

Y por tercer año consecutivo tengo la increíble fortuna de formar parte de la lista de ponentes de Naukas Bilbao 2019.

En ediciones anteriores critiqué lo que se esconde tras el ideal de los preliminares e intenté desmontar el traicionero y poco funcional concepto de la eyaculación precoz.

Este año te diré que el título de la charla es «La gran O».

Te esperamos desde el jueves 19 hasta el domingo 22 de septiembre en el Palacio Euskalduna (Bilbao).

¿Te vienes?

Orgas(mitos)

El libro que, gracias a Laura y Oihan de Next Door Publishers, he escrito con tanta ilusión… ¡Ya está aquí!

El sexo. Tan polisémico. La sexualidad. Tan amplia y compleja. Tan humana y, a la vez, tan escondida y reprimida. Tan llena de mitos, miedos, vergüenzas y desinformación que no siempre podemos vivirla plena y libremente.

Tan reducida a las relaciones sexuales, la profilaxis y la (anti)concepción que no siempre podemos verla en toda su magnitud. Tan maravillosa y “mal educada” que ayudar a descubrirla, respetarla, valorarla y disfrutarla se ha convertido en parte esencial de mi profesión.

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Game over… O no

Hace unas semanas Ixone Díaz, periodista que publica, entre otras, en la revista Mujer de Hoy me sugirió la posibilidad de colaborar en un artículo sobre cómo los videojuegos pueden (o no) afectar a las relaciones de pareja.

Uno de los objetivos era poder aclarar que ser aficionado a los videojuegos no tiene que ver con las adicciones y que las relaciones de pareja no tienen por qué verse afectadas negativamente si uno de sus miembros lo es.

Cuando hablamos de «gamers» nos referimos a personas (hombres y mujeres, cada vez más) que son aficionadas a los videojuegos y pueden perder la noción del tiempo, como quienes se enfrascan viendo películas o capítulo tras capítulo de una serie de Netflix o leyendo un libro. En ningún caso nos referimos a personas con conductas adictivas que afectan a todas las esferas de su vida (social, profesional, personal, familiar, etc.)

Como le comenté, los videojuegos son el nuevo fútbol, la pesca con mosca o la partida de mus con los amigos. Frases como “¡Qué juego más tonto el de la dichosa pelotita!”, “¿No estás cansado de perder el tiempo esperando a que piquen en tu anzuelo?”, “¡Sólo piensas en estar con tus amigotes!” han sido sustituidas por otras como “¿Ya estás jugando otra vez?”, “¡Pareces un crío!”, “¿Tus amigos y tú podíais no podéis quedar en la calle, como todo el mundo?”

 Y es que detrás de todo reproche suele haber una petición (algo así como “me gustaría que pasaras más tiempo en casa, conmigo, con tus hijos, haciendo cosas nuevas, etc.”), pero suele quedar enterrada bajo el tono de reprimenda y crítica poco constructiva que tanto aleja y estropea las relaciones.

Según un estudio que el investigador de la Universidad de Brigham Young (EE.UU.), Ramon B. Zabriskie, publicó en 2012 cuando la actividad no es compartida, causa insatisfacción en la pareja ya que el miembro no jugador siente que su pareja dedica más empeño y tiempo al videojuego que a la relación, mientras que, si ambos jugaban de forma conjunta o de mutuo acuerdo, la actividad pasaba a convertirse en algo satisfactorio para ambos.

Dada esta situación (que uno de los miembros de la pareja disfrute de los videojuegos y la otra parte sienta que interfiera en sus rutinas, vida diaria, intimidad, relaciones sexuales, familiares, de ocio, etc.) existen varias opciones:

1. Integrar – compartir

Las parejas pueden “contagiar” en el otro el interés o gusto por una actividad que antes desconocían o pensaban que no sería de su agrado. Pasa con películas, lugares turísticos, música, actividades deportivas, culturales… ¿por qué no iba a ser igual con los videojuegos?

Se trata de compartir e integrar a la pareja en la actividad. Cada son más los juegos cooperativos, aquellos en los que es necesario colaborar con otros jugadores para alcanzar los objetivos. Ésta podría ser una buena forma de introducir al otro en el disfrute del videojuego.

No necesariamente han de ser cooperativos. Hay otras parejas que disfrutan de la sana competición: puede ser jugando al ajedrez, a las cartas, debatiendo sobre algún tema o enfrentando a sus avatares en juegos de lucha o astucia.

Se puede, también, intentar compartir videojuegos que despierten cierto grado de nostalgia, es decir, aquellos a los que la pareja jugara siendo niño o adolescentes. Puede ser un punto motivador a la hora de hacer el intento de compartir esta actividad.

2. Negociar y llegar a acuerdos

Sin embargo, las parejas no tienen, necesariamente, que compartir absolutamente todo. De hecho, es más sano no hacerlo y que cada miembro tenga su espacio individual. ¿Es un problema que no se comparta el gusto por los videojuegos? No necesariamente.

El ocio individual es un problema cuando afecta o entorpece la vida diaria o rutinas de la pareja. Pero esto no es algo exclusivo de los videojuegos, puede pasar con cualquier otro hobby.

En estos casos lo más efectivo es negociar y llegar a acuerdos sobre cuánto y durante cuánto tiempo los videojuegos no serían un problema para la relación de pareja. Parte de mantener una relación de pareja funcional implica tanto renuncias como concesiones.

3. Reevaluar las prioridades de cada miembro

También cabe la posibilidad de que, ensayadas estas opciones, el problema siga sin resolverse. Es decir, que no se haya llegado a contagiar el disfrute por los videojuegos y/o que ninguna de las partes renuncie a su postura ante los mismos, ya sea a favor o en contra. En este caso, puede ser que la incapacidad de la pareja para flexibilizar y resolver el conflicto no sea más que un signo de otro tipo de dificultad más “profunda” en la relación. Es decir, que sea algo así como la punta del iceberg. En estas ocasiones, quizás no esté de más valorar la posibilidad de consultar con un terapeuta de pareja que ayude a la pareja a valorar si han llegado a un “game over” en su relación… o todavía les quedan más vidas y comodines.

Si quiere leer el artículo completo, puede hacerlo aquí.

¿Qué tendrá que ver el feminismo con la regla?

Antes de que empieces a leer me veo en la obligación de avisarte de que las siguientes líneas no recogen nada más (ni tampoco menos) que mi simple y sencilla opinión acerca de un ¿fenómeno? conocido como el free bleeding (sangrado libre).

Ayer me tropecé con este artículo en el que se explica el punto de vista de una colega de profesión, psicóloga y sexóloga, sobre este tema. Si te soy sincera, no había oído hablar de esto más allá del hecho de saber que algunas mujeres son capaces de identificar (sentir) el momento en el que están sangrando (expulsando el endometrio de su útero) y que, si han alcanzado el nivel dios en los ejercicios Kegel, son capaces de utilizar la fuerza de su suelo pélvico para evitar, o posponer, la «expulsión» del endometrio no utilizado por falta de fecundación ese mes.

Vale, hasta aquí, como curiosidad, habilidad, llámalo X, de acuerdo. Ahora bien, cuando empezamos a mezclar churras con merinas… es decir, feminismo con menstruación… #YoYa

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A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.

A medida que me hago mayor (que no me convierto en señora, ojito) me sorprende cada vez más la variedad e intensidad de emociones que movilizan estas fechas.

Hay estrés por los objetivos y expectativas que nos marcamos acerca de la cantidad de comida en las mesas compartidas (¿verdad, mamá?), los regalos  (Papá Noel, Olentzero, Reyes, amigos invisibles… Por cierto, cuñado, sigo esperando tu lista de deseos) y los encuentros con familiares y amigos más o menos deseados, o más o menos obligados. Continuar leyendo «A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.»

¿No follamos porque no queremos?

Perdóname que sea tan incisiva en el título pero si no es así no te pasas ni a saludar, que nos vamos conociendo. Creo que, ahora, a esto lo llaman «hype». Mis disculpas anticipadas si te decepciono…

Hoy quería contarte lo que, en algunas ocasiones, hay «detrás» de la falta de motivación para tener relaciones sexuales con la pareja.

Seguro que en más de una ocasión has oído (o, incluso, dicho) un «no tengo tiempo» o un «estoy muy cansad@». Pueden parecerlo, pero no son excusas. Has leído bien: no lo son. Ahora mismo te imagino enarcando una ceja y pensando que lo son porque «si de verdad quieres, lo consigues», porque «cuando quieres a alguien, haces un esfuerzo» y Mr Wonderfuleces similares e igual de… inexactas.

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El sexo del futuro. Naukas Valladolid 2018

Aunque ya queda en el pasado, el 29 de septiembre se celebró Naukas Valladolid, evento que siempre tiene como tema de las charlas el futuro.

En esta ocasión, me invitaron a que adivinara cómo será el sexo del futuro. A pesar de lo que me cuesta hacer de pitonisa, me puse hasta el pañuelo de zíngara y me aventuré.

Auguro un futuro en el que la sexualidad estará teñida de virtualidad, juguetería remota, droides, androides y, quizás, algún que otro problema emocional consecuencia de intentar digerir todo esto.

¿Viajas conmigo? Ven. Tienes un asiento libre aquí.

Cuando Jot Down te deja desmontar el chiringuito de la sexualidad humana…

Septiembre fue un mes movidito. He tenido la  fortuna de hacer varias veces y en diferentes lugares una de las cosas que más me apasionan: practicar el sexo oral. Esto es: hablar de sexo.

Después de Bilbao, llegó Sevilla. Las buenas gentes de Ciencia Jot Down tuvieron a bien contar conmigo para su edición de 2018. Como me dieron media hora, decidí hacer una charla buffet y dedicar unos minutos a cada bulo o mito que creo importantísimo desmontar. Te diré que son todos los que están, pero no todos los que son.

Por ejemplo, ¿sabes que la sexualidad, que el sexo, es más que follar? ¿y que lívido y libido no es lo mismo? ¿o que las píldoras del deseo no existen y que a las mujeres nos gusta tanto el sexo como a los hombres?

Si te apetece saber más, puedes ver la charla completa aquí.

¿Y si te dijera que la eyaculación precoz no existe? Naukas Bilbao 2018

El pasado mes de septiembre volvió a tener lugar el maravilloso evento de Ciencia y Divulgación (sí, con mayúsculas) que Naukas puso en marcha en Bilbao hace ya varios años.

Desde entonces aportan, con su buen hacer y su inigualable humor, granos y granos de arena a la titánica labor de hacer que nuestra sociedad sea cada vez más escéptica ante la ingente cantidad de mitos y mentiras que hay en torno a la Ciencia y su aplicación práctica en la vida cotidiana.

Por casualidad, me colé en sus filas (como Mecano en aquella fiesta en la que no pilló ). El año pasado me dejaron desmontar el disfuncional concepto que hay detrás de los preliminares sexuales y esta vez dediqué esos preciosísimos diez minutos a desmantelar otro mito: el de la eyaculación precoz.

¿Qué es precoz? ¿Qué lo causa? ¿Cómo se cura? ¿Desde cuándo existe este concepto? Si tienes unos minutos, me explico y te lo cuento mucho mejor aquí.

La foto que encabeza esta entrada se la debo a mi admirada y querida amiga Gemma del Caño. 

Y por 2ª vez una sexóloga se pierde en #Naukas18

Hace casi un año tuve el honor de estar por primera en Naukas, no como admirada oyente (que también), sino como «nauker» hablando de una de las cosas que más me apasiona en esta vida: la sexualidad humana. Más concretamente de los preliminares.

Y… O no han tenido bastante o les gustó lo suficiente porque este año, por 2ª vez, volveré a perderme entre los bastidores de #Naukas18. Continuar leyendo «Y por 2ª vez una sexóloga se pierde en #Naukas18»