26 de octubre, día de la visibilidad intersexual

¿Qué es la intersexualidad?

Ni más ni menos que un ejemplo más de lo difícil (y poco realista) que es reducir la sexualidad humana a modelos en los que sólo existe lo rosa y lo azul, lo femenino y lo masculino. Del mismo modo que la orientación sexual no puede explicarse únicamente con la heterosexualidad y la homosexualidad, o que el género no puede reducirse a categorías cerradas y separadas de lo que es masculino y femenino, desde un punto de vista biológico, tampoco podemos limitar el hecho de ser hombres y mujeres a unas condiciones físicas concretas.

Las personas intersexuales son aquellas que nacen con una combinación de características biológicas masculinas y femeninas. Es decir, hablamos de intersexualidad cuando no se da la tradicional asociación entre cromosomas XX, útero, ovarios, clítoris y vulva para lo femenino o entre cromosomas XY, próstata, testículos, escroto y pene para lo masculino. Por ejemplo, hay personas que nacen con un sexo cromosómico masculino (XY) y con vulva o personas con cromosomas XX y clítoris, pero con testículos en vez de ovarios.

Como puedes imaginar, al tratarse de un fenómeno biológico, las personas intersexuales no tienen ninguna voluntad ni capacidad de decisión al respecto ya que los estados intersexuales se originan durante el desarrollo embrionario. Es decir, cuando estamos en el útero se dan una serie de condiciones relacionadas con la combinación de los cromosomas del par 23 (el par sexual), las hormonas sexuales y el desarrollo del tubérculo genital (estructura embrionaria a partir de la cual se definen las gónadas y genitales).

Estados intersexuales

Aunque en medicina se clasifican en grandes grupos (cuatro, seis… depende de la clasificación médica que se mire), se habla de estados intersexuales porque existe una gran variabilidad y podemos encontrarnos casos de una extrema ambigüedad genital que se detecta en el momento del nacimiento hasta casos de intersexualidad indetectables (o que no se han detectado hasta que ha habido algún problema médico relacionado, por ejemplo, con la fertilidad). Al no haber una sola anatomía intersexual, es necesario hablar de estados intersexuales.

Uno de los más conocidos es el Síndrome de insensibilidad androgénica (también conocido como Síndrome de Morris). Resumiendo, muy mucho y contándolo para andar por casa, lo que pasa es que, aunque los cromosomas son XY (es decir, típicamente masculinos), cuando la testosterona tiene que masculinizar los genitales, allá por la sexta o séptima semana de gestación, digamos que estos son impermeables a esa hormona, por lo que los genitales que se desarrollan son típicamente femeninos. Sin embargo, en vez de ovarios y útero, hay testículos no descendidos, por lo que estas personas no menstrúan.

Otro bastante reconocible es el síndrome de Klinefelter. En este caso los cromosomas del par sexual se marcan un trío, haciéndose un XXY y aunque sus genitales son típicamente masculinos, tienen un crecimiento testicular menor al habitual, lo que puede conllevar una menor producción de testosterona y problemas de fertilidad. Son personas con escasa masa muscular, poco vello corporal y facial y, en ocasiones, agrandamiento del pecho.

No es algo nuevo…

No se trata de un fenómeno nuevo, ni mucho menos de una moda. Tampoco es más frecuente que antes. La OMS estima que el 1% de la población es intersexual, mientras que la ONU calcula que lo es el 1,7%. Aproximadamente hay el mismo número de personas albinas en el mundo, pero, así como tenemos una idea más realista de lo que es lo primero, normalmente nadie nos cuenta qué es la intersexualidad.

Las personas intersexuales han existido siempre, pero el desconocimiento y patologización hacen que nazca el estigma. A principios del siglo XX, Hirschfeld, fundador del Instituto de Sexología de Berlín, planteó la intersexualidad como concepto teórico. Años más tarde, en 1930, en su libro La evolución de la sexualidad y los estados intersexuales, Gregorio Marañón escribió que “los estados intersexuales son originariamente fenómenos de la más pura normalidad”. Y que “lo masculino y lo femenino no son dos valores opuestos, sino grados sucesivos”.

¿Qué NO es la intersexualidad?

No es una enfermedad. Al definirla como una combinación de características, podemos afirmar que, en sí misma, no es una patología. Puede suceder que algunas variaciones requieran atención médica, por ejemplo, por desequilibrios hormonales, pero por la forma corporal en sí misma no podemos hablar de enfermedad o trastorno.

Tampoco es una decisión. Se trata de un fenómeno biológico, que tiene lugar durante el desarrollo embrionario y no hay ninguna voluntad por parte de la persona intersexual de serlo.

No son hermafroditas. En un principio, se les asignó este nombre, pero hermafroditas son aquellos animales que tienen un sistema reproductor mixto, capaz de producir tanto gametos femeninos como masculinos. Por ejemplo, los caracoles.

Tampoco son un tercer género. Las personas intersexuales, pueden identificarse como hombres, mujeres o como personas no binarias porque, como ya sabemos, los genitales no definen nuestra identidad, pero no representar un tercer género porque su condición no hace referencia a su identidad, sino a los aspectos biológicos de parte de su sexualidad.

¿Qué pasa cuando nace un bebé intersexual?

Como te contaba hace algunas líneas, la intersexualidad no siempre viene acompañada de una ambigüedad genital evidente, pero cuando es así y los órganos sexuales no están definidos o son ambiguos, tenemos un problema porque existe la obligación jurídica de asignar un sexo al bebé.

Bueno, hasta este mismo año existía la obligación de hacerlo al de pocos días del nacimiento de la criatura, pero con la aprobación de la ley para la igualdad del colectivo LGTBI se prohíbe la cirugía en bebés intersexuales, si no hay razones médicas de peso (es decir, que se deban a preservar su salud y no a “encajar” en un sexo determinado) y se amplía el plazo para especificar el sexo de los hijos en el registro hasta un año.

Algo insuficiente porque hasta que el peque no puede expresase y autorreferenciarse en masculino o femenino no podemos saber su identidad sexual, pero… ya sabemos que las cosas de palacio, van despacio.

Hace décadas la decisión se tomaba en función de a qué se parecía más. En la actualidad, un equipo multidisciplinar formado por endocrinos, pediatras, genetistas y cirujanos valoran cada caso particular para orientar a la familia a la hora de tomar la decisión de asignar un género a su bebé.

Es una situación compleja porque… a veces se acierta y… otras no.

Intersexualidad, transexualidad e identidad

Otro de los mitos asociados a la intersexualidad es que, si eres trans, eres intersexual. Por si acaso, te recordaré que las personas trans son aquellas que no se identifican con el género que se les asignó al nacer en función de sus genitales.

Esto hace que algunas personas intersexuales puedan ser personas trans. Quizás en su infancia se les asignó un género esquivando la ambigüedad de sus genitales, pero su identidad resultó ser otra.

Pero no todas las personas trans son intersexuales. Hay mujeres con testículos, próstata y pene y hombres con útero, ovarios y vulva que no se encuentran en ningún punto del continuo intersexual.

Una vez más nos volvemos a hacer la picha un lío con el tema de identidad y genitalidad. Así que no me queda más remedio que insistir en que ser intersexual está relacionado con las características biológicas del sexo y no tiene nada que ver con la identidad o la orientación sexual de las personas.


Como de lo que no se habla no existe y crecer con la sensación de que no puedes hablar de una parte de ti es terrible y dañino (experiencia que sufren muchas personas intersexuales desde peques), espero haber podido arrojar algo de luz sobre esta realidad con motivo del día internacional de la visibilidad intersexual.