Por qué tiran más dos tetas que…

Jessica y Roger Rabbit

¿Te has preguntado alguna vez por qué los pechos son como son y por qué, además, de su nutritiva función, nos resultan tan sugerentes y atractivos?

Además de su protagonismo en la lactancia, los senos tienen una gran carga estética, erótica y erógena. Pero… empecemos por el principio.

¿Qué son?

Además de dos poderosas razones, (te aviso que ahora me voy a poner académica) las mamas están compuestas por estructuras internas y externas.

Vistas desde fuera son dos apéndices situados en la parte exterior del tórax. El volumen y la turgencia de los pechos depende de cada persona y… de la edad. Cuanta más edad tenemos, más efecto tiene la gravedad sobre ellos.

En cada uno se puede observar el pezón y la areola que lo rodea. No confundir con aureola, que, aunque puedan estar inspiradas en los mismo (la circularidad), es otra cosa. Las células epiteliales que los conforman se contraen ante determinados estímulos, como el frío, el contacto o la succión.

Por dentro están formados por tejido adiposo, es decir, grasa, además de las glándulas mamarias y ganglios linfáticos. Son una auténtica obra maestra de fontanería que, llegado el momento, generan la leche necesaria, así como su suministro, a las crías de los seres humanos.

A pesar de que se ha pensado durante siglos, lo cierto es que el tamaño no correlaciona con una mejor y mayor capacidad para la lactancia. Es decir, el tamaño de los pechos no tiene que ver con la cantidad de leche que se produce porque no son un almacén lácteo.

La piel que los recubre, junto con los músculos, son los responsables de sostenerlos, por eso es importante mantener la piel muy bien hidratada, así como fortalecer la musculatura de la zona. Usar un sujetador de la talla adecuada también cuenta.

A pesar de todo, es lógico que la gravedad haga de las suyas o que salgan estrías en la piel si hay alteraciones importantes en el volumen, pero… no te preocupes es consecuencia de algo muy normal (y saludable): vivir.

¿Por qué son diferentes a los de los demás mamíferos?

Aunque también las tienen a pares, la mayor parte de los mamíferos tienen las mamas distribuidas a lo largo y ancho de su abdomen. En el caso de los seres humanos, al caminar erguidos, la evolución tuvo que ingeniar nuevas estrategias para atraer al sexo opuesto, así que, qué mejor que situarlas prácticamente en el centro del campo visual.

Además, el ser humano es el único que mantiene relaciones sexuales “cara a cara”, con que el hecho de que estén ahí, luciendo y brillando como dos luceros, además de los ojos, son un plus.

No es esto en lo único en lo que somos diferentes del resto de mamíferos. Mientras que en el resto unos pechos agrandados y pezones erectos son sinónimo de “estoy lactando, así que mírame y no me toques”, en los seres humanos los pechos siempre resultan eróticos y erógenos.

Dimensión erótica

Aunque cada persona es un mundo y lo que para una puede ser excitante para otra no y viceversa, lo cierto es que hay mucha tetofilia por el mundo. El escote suele ser el centro de muchas miradas y resulta atractivo no sólo por sus dimensiones, sino también por su forma.

Si tienes alguna duda a este respecto, no tienes más que pensar en toda la ingeniería lencera que hay en los sujetadores: push up, soft cup, bullet, balconette, …  o en el hecho de que el aumento de pecho sea la operación de cirugía estética más demandada.

Porque… ¿Cómo nos gustan más, grandes o pequeñas? La ciencia, que todavía sigue siendo un poquito heterocéntrica, ha realizado más de un estudio sobre el tema, pero con población exclusivamente masculina.

Según dos curiosos experimentos, preferir unos pechos grandes o pequeños puede depender de variables tan originales como el nivel socioeconómico del hombre en cuestión o del hambre que tenga. Al parecer, a mayor poder adquisitivo, mayor preferencia por senos más reducidos y cuanto más apetito se tiene, mayor es la inclinación hacia escotes generosos.

La explicación que los estudiosos encuentran para estos resultados habla de reminiscencias evolutivas: cuanta mayor grasa hay en las mamas (y por ello, más volumen), se presuponen unas condiciones de mejor acceso a recursos de supervivencia, lo que aumenta, considerablemente, las posibilidades de seguir vivo. Así que mejor frungir con la que parece que tiene mejores posibles.

Pero, como las ciencias sociales han demostrado en otras ocasiones, no sólo por instintos se rige el hombre. De hecho, la socialización y las normas culturales de la comunidad también influyen en la erotización (o no) del pecho. Y para muestra dos botones: los ginecólogos no están todo el día empalmados por más que se pasen el día explorando mamas y vulvas y los hombres de muchas tribus africanas en las que las mujeres van con los pechos al aire no sufren priapismo.

En cualquier caso, por hache o por be, los pechos son erótico – festivos y como todo, esto tiene sus pros y sus contras. Por un lado, son fuente de autoestima sexual, pero, por otro, también son el origen de muchas inseguridades. De hecho, hace no mucho, salía publicado un artículo en El Periódico que decía que las nuevas generaciones hacían menos topless que las anteriores. Lo que resulta chocante teniendo en cuenta que ahora vivimos nuestra sexualidad y la desnudez con más libertad que en generaciones anteriores. ¿O no?

Según recogía el artículo, varias antropólogas, sociólogas y voces del feminismo defienden que las causas podrían ser dos principalmente: la presión por cumplir el canon estético al que nos someten las redes sociales y la sensación de falta de intimidad y sobreexposición dado que hay un móvil con cámara en cada toalla.

Sea como fuere, los cánones de belleza siempre han sido causa de presión e inseguridades, en todas las épocas, independientemente de cuáles fueran. Y, aunque casi siempre lo hemos padecido las mujeres, los hombres no dejáis de estar expuestos al mismo yugo. Nosotras debemos tener unos pechos turgentes, redondeados y relativamente voluminosos, mientras que vosotros debéis tenerlos perfectamente definidos y musculados. Lo del pelo, creo, es opcional 

¡Ay! ¡Qué difícil nos ponen esto de disfrutar de nuestros cuerpos! Me da mucha rabia porque nos dificultan disfrutar de la otra función de los pechos: la sexual porque, como te decía, además de eróticos, es decir, excitantes para el ojo ajeno, también son erógenos, es decir, excitantes para quien los tienes… y (se) los estimula(n).

Dimensión erógena

Después del clítoris, los pechos son uno de los principales puntos erógenos de nuestro cuerpo. Por eso también se consideran órganos sexuales, porque reaccionan a los estímulos y muestran cambios cuando estamos excitadas.  

Por ejemplo, los pezones se contraen y endurecen. Aviso para navegantes, también puede ser que se nos pongan como timbres de castillo porque hace frío y este invierno, como no baje la tarifa de la luz, puede que sea la causa más probable. Así que, aseguraos de que el fenómeno se debe a la cachondez y no a lo mal regulado que está el mercado energético.

(Me centro de nuevo) Además de los pezones, cuando estamos excitadas, la areola cambia de color. Se oscurece debido a una mayor concentración de riego sanguíneo en la zona.

Durante esta fase de la respuesta sexual, también aumentan su tamaño. Según algunas investigaciones, pueden alcanzar hasta un 25% más de su tamaño durante el encuentro sexual. Después del orgasmo (cuando la excitación cede), recuperan su estado habitual. Salvo que te hayan vacunado con Pfizer, que, según dicen, además de los anticuerpos, aumenta los senos. Creo que hay más de un@ encantad@ con el tema.

Cómo provocar placer (y hasta orgasmos) estimulándolos

¿Sabías que hay personas que alcanzan el orgasmo a través de la estimulación de los pezones? No, esto no lo convierte en un orgasmo “pezonal” porque no existen diferentes tipos de orgasmo (te lo cuento aquí en diez minutos).

Y, aunque es más frecuente en mujeres que en hombres, a vosotros también os puede resultar muy placentero. De hecho, recuerdo que una de mis víctimas sentía muchísimo placer cuando le estimulaban el pezón derecho. El izquierdo lo tenía totalmente insensible, pero el derecho… ¡uy, el derecho!

El caso es que no sólo los pezones, sino todo el pecho, es muy sensible a la estimulación sexual. Reacciona a las caricias, a la lengua, a los mordisquitos, … ¡hasta podemos usar juguetes! (No te pongas el satisfayer sólo en el clítoris y… me cuentas).

Si no lo has hecho ya, te animo a que pruebes. Si ves que no te resulta placentero, tampoco te rayes porque cada persona es un mundo. De hecho, se pueden distinguir diferentes niveles de sensibilidad, que pueden variar según la persona, pero también según el nivel de excitación que se tenga. En principio, a mayor excitación, mayor sensibilidad, lo que podría traducirse en mayor placer.

Hasta aquí lo que sí. Ahora, lo que no. Te puedo desaconsejar algunos métodos desde ya y casi con un 100% de seguridad. Estimular los pechos no tiene nada que ver con exprimir limones ni con retorcer los pezones como si estuvieras intentando sintonizar Gente Despierta en una radio vintage. Si vas a empezar por algo, que sea por acariciar el contorno del pecho. Las reacciones de la dueña te guiarán en el proceso.

¿Por qué los hombres tienen pezones?

Para terminar, te contaré por qué los hombres tienen pezones, aunque no practiquen la lactancia. Resulta que los pezones se forman en fases muy tempranas del desarrollo embrionario. De hecho, todos los embriones, masculinos y femeninos, son idénticos hasta la octava semana de gestación aproximadamente, en la que empiezan a diferenciarse los genitales por obra y gracia de las hormonas sexuales.

Pero, para entonces, los pezones ya se han desarrollado… Así que, la evolución los deja ahí que tampoco ocupan tanto. ¿Que por qué no los elimina? Porque, en contra de lo que normalmente suponemos, la evolución no funciona eliminando partes prescindibles del cuerpo, sino sólo aquellas que siéndolo son costosas de mantener o provocan algún perjuicio.

A pesar de que creemos que el cuerpo humano es fruto del diseño inteligente, lo cierto es que somos fruto de la adaptación y la funcionalidad, con más de una chapuza por el camino.


Lo que sí sería inteligente es que no dejaras pasar mucho tiempo antes de ponerte a averiguar si tus pechos son eróticos festivos. Y si sabes que lo son, ¡hale, a disfrutarlos!

Si te apetece, puedes escuchar aquí cómo Alfredo Menéndez y una servidora abordamos el tema hace unos días en «Hoy toca sexo» en el programa de Radio Nacional, Gente despierta.

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