A ti, que eres importante para mí. Hoy y cualquier día del año.

A medida que me hago mayor (que no me convierto en señora, ojito) me sorprende cada vez más la variedad e intensidad de emociones que movilizan estas fechas.

Hay estrés por los objetivos y expectativas que nos marcamos acerca de la cantidad de comida en las mesas compartidas (¿verdad, mamá?), los regalos  (Papá Noel, Olentzero, Reyes, amigos invisibles… Por cierto, cuñado, sigo esperando tu lista de deseos) y los encuentros con familiares y amigos más o menos deseados, o más o menos obligados.

Hay ilusión por estar, conversar, abrazar y sonreír con todo el cuerpo a las personas a las que vamos a volver a ver después de, quizás, demasiado tiempo. Y por las nuevas personitas, que llegadas hace pocos meses o años, iluminan estas escenas, a veces difíciles, con su sonrisa, su inocencia, su curiosidad y su alegría. (Te quiero, Erik).

También hay algo de tristeza y nostalgia, por aquellas personas a las que no volveremos a ver, por decisión propia, ajena o… involuntaria. Algunas de ellas ni en estas fechas, ni nunca más. C’est la vie, pero si les echas de menos, eso significa que ha merecido la pena que pasaran por nuestros días. En mi caso, sabéis quiénes sois.

He de reconocerte que con las Navidades me pasa igual que con San Valentín, el día de la Madre, el del Padre o el del Orgullo Gay. ¿Por qué quejarnos si nos dan una excusa para celebrar algo? Lo lastimoso es que se nos olvide hacerlo el resto del año. Yo me esfuerzo en que eso no me pase y os animo a hacer lo mismo.

Si estás leyendo estas líneas, si has formado o formas parte de mi vida, a diario o con menos frecuencia de la que nos gustaría, estas palabras son para ti.

Si alguna vez te he dañado, lastimado o decepcionado. Lo siento. Seguramente pude evitarlo, pero nunca fue intencionado.

Gracias por pasearte por mi vida, ante mis ojos, en mis oídos, en mis brazos o en mis pensamientos y recuerdos. Y, ¿por qué no? Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y que podamos seguir viviéndonos el resto del año.

Mil besos.