Preliminares: ¿Son tan buenos como dicen?

Aunque es un concepto que puede resultarnos bastante familiar, no empezó a hablarse de ellos hasta la llamada Revolución sexual, a mediados del siglo XX. Cobraron protagonismo cuando las mujeres empezaron a luchar por ser dueñas de su sexualidad y reivindicar su propio placer.

En la actualidad podemos encontrar referencias a ellos en libros y documentales sobre sexualidad. También en muchas revistas, principalmente en las dirigidas al público femenino. Siempre se presentan como un ingrediente indispensable para la satisfacción sexual. Para la nuestra, claro. Para la de los hombres no porque (se supone que) vosotros siempre estáis listos y que no necesitáis de calentamiento ni prolegómenos para disfrutar.

Portadas y artículos de revistas femeninas sobre preliminares.

Pero, ¿sabemos en qué consisten exactamente? Parece ser que, después de todo, no lo tenemos tan claro.
Por lo que me encuentro en el gabinete (y fuera de él) puede ser considerado como preliminar todo aquello que va desde un ramo de flores y una invitación a cenar hasta el sexo oral. Así que, mejor si vamos por partes.

Preliminar significa preámbulo. Es decir, aquello que antecede a otra cosa, aquello que va delante. Si buscamos conceptos similares en otras áreas los preliminares serían algo así como el prólogo de un libro, el precalentamiento antes de un partido, los teloneros de un concierto o los entremeses de un menú.

Si aplicamos el concepto a las relaciones sexuales ¿de qué serían preámbulo los preliminares? Pues, como no podía ser de otra manera, del coito. Es decir, preliminar es toda aquella conducta afectiva y/o sexual que antecede y prepara a la mujer para la que se considera como la mejor y más importante práctica sexual. Y es aquí donde, chicas y chicos, nos han vendido la moto. No por el contenido de los preliminares, sino por el concepto. Me explico. Como poco, los preliminares llevan implícitas dos ideas incorrectas: la frigidez femenina y que sin coito no hay sexo.

Existe la creencia de que a las mujeres nos cuesta sentir deseo, excitación, placer sexual o que somos lentas a la hora de alcanzar el orgasmo. Es decir, que podemos llegar a ser frígidas. Si aceptamos que los preliminares son buenos, estamos admitiendo que las mujeres necesitamos ser precalentadas para tener relaciones sexuales. Algunas marcas de lubricantes perpetúan esta idea al promocionar que nosotras necesitamos un lubricante efecto calor para estar a tono y disfrutar de la penetración. ¡Ojito, chicos! Siento deciros que no os libráis del estereotipo porque el efecto frío os lo dedican a vosotros, no sea que vayáis a correr demasiado.

La realidad es que las mujeres tenemos exactamente la misma capacidad para desear, excitarnos y disfrutar que los hombres. Eso no quiere decir que nos gusten o nos exciten las mismas cosas que a vosotros; pero os voy a contar un secreto: ni siquiera a todas las mujeres nos gustan ni excitan las mismas cosas. De modo que, no es que no queramos ir a la fiesta, sino que igual no nos gusta la música que se va a pinchar.

Como os decía, otra de las ideas incorrectas que mantienen los preliminares es el coitocentrismo. Si aceptamos que los preliminares son buenos, estamos validando que cualquier actividad sexual previa al coito es secundaria y que su único objetivo es el de prepararnos a las mujeres para la penetración, sin tener en cuenta que ésta no tiene por qué ser la más satisfactoria para nosotras.

Esto se debe a que tras el coitocentrismo y la visión androcéntrica de la sexualidad (centrada en el varón) existen multitud de conceptos equivocados como, por ejemplo, que sin penetración no hay placer; que la vagina y el pene son órganos equivalentes o que un orgasmo vaginal es mejor que un orgasmo clitoriano.

En el reinado del Coitocentrismo, sólo el falo puede ser el Rey.

Para explicar por qué estas ideas no son correctas, tenemos que saber qué pasa en el desarrollo embrionario. Aproximadamente entre la 6ª y 7ª semana de gestación empiezan a diferenciarse los genitales masculinos y femeninos. Hasta esa fecha, como puede verse en la imagen, ambos parten de la misma estructura. Es decir, que estamos hechos de lo mismo.

Esquema del desarrollo embrionario de los órganos genitales femeninos y masculinos

Y cuando están completamente desarrollados, ¡oh, sorpresa!, el homólogo de vuestro glande (la parte más sensible del pene y una de vuestras principales fuentes de placer al ser estimulado) no es la vagina, sino el clítoris (en la imagen aparece únicamente el glande del clítoris, ya que el resto del órgano es interno). Es decir, para sentir un placer similar al que sienten los hombres cuando su glande es estimulado (mediante el sexo oral, la masturbación o el coito) en las mujeres es el clítoris quien debe recibir ese tipo de atenciones.

Estructuras homólogas

Quizás ahora sea más fácil imaginar por qué el coito no es la práctica sexual que más y mejor lo estimula y por qué a las mujeres nos puede apetecer menos ir a la fiesta si sabemos que lo único que va a sonar es el último éxito de “Penetration Band”.

Lo más sencillo sería preguntar a las mujeres qué nos gusta. La sexóloga Shere Hite lo hizo y aquí os lo cuento. Sin embargo, esto puede no ser suficiente ya que, debido a la cultura androcéntrica en la que crecemos, muchas mujeres no se atreven a explorar su cuerpo y conocer sus gustos y preferencias sexuales.

En resumen, la idea que me gustaría transmitir es que si consideramos que los preliminares son buenos, estamos aceptando que hay una técnica principal y de primer nivel: el coito. Mientras las demás son consideradas como precalentamiento, entremeses o preámbulos, es decir, de segundo nivel sin tener en cuenta que pueden tanto o más ser placenteras para nosotras.

Creo que esto no es resultado de egoísmos ni malas intenciones, sino culpa de una escasa e insuficiente educación y formación en sexualidad. De ella se habla poco y, a veces, hasta mal.

Mi propuesta es que vivamos la sexualidad y todas las prácticas que nos ofrece como festivales de rock, menús degustación o buffets libres de forma que todas las técnicas sexuales sean consideradas como importantes, satisfactorias y completas en sí mismas.


Si no quieres sólo leer sobre el tema aquí puedes ver la charla que tuve el honor de dar en Naukas 2017, en septiembre de este año.