El clítoris: en busca del órgano perdido

Aprovechándome del título de la ochentera película (En busca del arca perdida) de Indiana (Jones), me gustaría contarte una realidad (tristemente aún poco conocida) de la sexualidad femenina. ¿Ese órgano del cual muchos hablan, pero del que tan poco se sabe, existe?

A pesar de la curiosidad que espero haber despertado en ti, antes me gustaría invitarte a reflexionar sobre algunas cuestiones. ¿Qué sabes del clítoris? ¿Sabes dónde se localiza? ¿Cuál crees que es su función? ¿Conoces su aspecto? Si te apetece, sigue leyendo para que deje de ser un misterio.

Empezaremos por su nombre. Proviene de la palabra griega κλειτορίς (kleitoris), que significa «pequeño monte». Tiene una única función. ¿Adivinas cuál? Te daré una pista: no tiene que ver con la reproducción. No sé si te habrás rendido o si habrás acertado. Por si acaso no me haré de rogar: su único cometido es el placer, es el responsable del orgasmo femenino. El clítoris es el único órgano del cuerpo humano cuya función exclusiva es generar placer. En este sentido —en el de provocar sensaciones placenteras— es equiparable al pene. Sin embargo, a diferencia de éste, no participa del proceso reproductivo ni tiene que ver con el mecanismo urinario.

Se considera el órgano más sensible del cuerpo humano. Para que te hagas una idea, se calcula que el pene tiene entre 4000 y 6000 fibras nerviosas. Pues bien, el clítoris cuenta con unas 8000 fibras nerviosas. Gran parte de su estructura está compuesta por tejido eréctil y, al igual que el pene, cuando recibe flujo de sangre, se erecta. ¿Cómo sucede? Del mismo modo que en el hombre: cuando la mujer se excita, el tejido del clítoris se llena de sangre, lo que hace que se agrande y se tense. Igual que el miembro masculino.

Es posible que ya lo sepas, pero me gustaría comentarte que lo que comúnmente llamamos «clítoris» no es más que la punta del iceberg. Se trata del glande del clítoris. Está situado donde se unen los labios menores y se esconde bajo un capuchón. Es la zona visible que se llena de sangre y se hincha cuando una mujer se excita y que cuando se acerca al orgasmo se retrae contra el hueso púbico para evitar la sobreestimulación. Recuerda que es una zona muy inervada y un exceso de estimulación puede producir más molestia que gozo.

Ahora toca hablar de las partes que la vista no alcanza. El cuerpo o tallo del clítoris tiene forma cilíndrica y está formado por dos estructuras o cuerpos cavernosos que están unidos y se extienden hacia el hueso púbico. En su extremo están las raíces, que son unas largas y finas bandas de tejido eréctil que se extienden desde el tallo a lo largo de los dos huesos que forman el pubis y que envuelven la uretra y la vagina.
Además, al lado de cada una de las raíces se encuentra una zona de tejido eréctil conocida como bulbos del clítoris. Son bastante más grandes de lo que se creía en un principio y están muy vascularizados. Están situados directamente bajo la mucosa de las paredes vaginales. Cuando se excitan y se llenan de sangre pueden llegar a triplicar su tamaño. Por este motivo el tercio más externo de la vagina es el más sensible, ya que está constituida en parte por el tejido esponjoso de estos bulbos. En total, puede alcanzar los nueve centímetros de media.

Como soy consciente del gran ejercicio al que has sometido a tu imaginación, aquí tienes la recompensa:

Fuente: Wikipedia

 

Por último, es inevitable mencionar el placer con nombre propio: el orgasmo. Como más vale que sobre que no que falte, matizaré que no existen dos tipos de orgasmo —vaginal y clitoriano, maduro e inmaduro como se decía (como decía Sigmund Freud). Tal y como hemos venido explicando, el clítoris es una estructura compleja, mayor de lo que pensábamos y que interacciona con el resto de órganos genitales femeninos. De modo que hay diversas formas de estimular al clítoris, directa o indirectamente, provocando un mismo y único «tipo» de orgasmo.

Ahora que sabes más, ¿qué tal si lo exploras y lo disfrutas mejor?